El corazón del fuego de la unión
que es padre y madre,
norte y sur,
dentro y fuera,
justo y pío
emite un rayo que conecta con cada corazón,
dos corazones que son uno y laten al unísono
cuando vibro en el amor.
Desde allí me pide que te pida
que lo sientas y seas uno con él
y así conmigo
trasmitamos el pedido
a todo corazón que comparta
esa común unidad,
de padre sol y madre tierra,
que nos hermana,
ya sea mineral, planta, hongo
o animal como nosotros.
Así reconocidos como uno,
tu bien será mi bien y viceversa,
pierde sentido toda conquista,
guerra, violencia o competencia,
se vuelve improductiva
cualquier actividad no cooperante.